Participación en EPAC. Un espacio para debatir la ciencia y la tecnología que se viene

La VI Jornada de Puertas Abiertas del Encuentro Permanente de Asociaciones Científicas (EPAC) sirvió de punto de encuentro para que políticos, científicos y tecnólogos compartieran e intercambiaran distintas perspectivas en torno a qué políticas del área son necesarias para el país.

Buenos Aires, 11 de Octubre de 2019- Ante un nutrido público, integrado por investigadores y tecnólogos de las más variadas disciplinas, el Encuentro Permanente de Asociaciones Científicas (EPAC) llevó a cabo su VI Jornada de Puertas Abiertas. Bajo el título “Con Ciencia y Tecnología construimos nuestro futuro”, el espacio sirvió de debate e intercambio de distintas perspectivas acerca de qué modelos y políticas públicas son necesarias en torno al área, para un desarrollo óptimo del país.

El evento, que tuvo lugar en el Salón Auditorio de las Organizaciones de Estados Iberoamericanos y que contó con la conducción de la periodista científica Nora Bär, sirvió no sólo para presentar el documento consensuado por las asociaciones científicas que integran el EPAC, sino también para que las principales fuerzas políticas dieran a conocer, a través de sus representantes, los modelos, análisis y planes de gobierno para el sector, de cara al futuro.

“Hemos invitado a todas las fuerzas políticas porque, si bien el presidente será sólo uno, todos los espacios aportarán legisladores y funcionarios en distintos niveles y áreas- expresó Susana Hernández, doctora en Física y coordinadora de EPAC, quien estuvo a cargo de las palabras de bienvenida-. A todos ellos, queremos decirles que los científicos y tecnólogos de a pie, nucleados en nuestras asociaciones disciplinares, estamos acá, con nuestra energía, nuestra experticia y nuestra voluntad de construir un país que se apoye en la ciencia y en la tecnología, para ponernos a disposición de los decisores políticos”.

Hernández, quien además es presidente de la Asociación Argentina por el Progreso de las Ciencias (AAPC), resaltó la importancia de que las políticas científicas se conviertan en política de Estado, “para ubicar al sector al resguardo de los cambios de libreto, resultado de las contiendas electorales”, al tiempo que pidió por una ley de sociedades civiles científicas.

Un punto de partida

La ronda de disertaciones comenzó con las ponencias de los investigadores del CONICET, Juan Buonuome –en representación de la Asociación Argentina de Investigadores en Historia-, y Luis González Flecha (Imagen 1), por la Sociedad Argentina de Biofísica, quienes estuvieron a cargo de presentar el documento de las asociaciones científicas.

“El punto de partida de este documento-comenzó Buonuome- es que un sistema de ciencia y tecnología fuerte y robusto es un pilar fundamental para los países que apuestan al desarrollo. La inversión a largo plazo en ciencia y tecnología es crucial para mejorar la calidad de vida de los habitantes del país por múltiples razones, ya que intervienen en el empleo, en la energía, en la producción de medicamentos, en la salud, en el medio ambiente, entre otras”.

A su turno, González Flecha señaló que en la génesis del documento participaron diversos investigadores, quienes aportaron distintos enfoques: Jorge Aliaga, con la perspectiva de cómo comprender la información contenida en el presupuesto nacional para la CyT; Mario Albornoz, en torno a la estructura institucional y la relación del CONICET con las universidades nacionales; Luis Quesada Allué, acerca de la evolución del sistema nacional de Ciencia y Tecnología en relación a otros países de la región y del mundo; y Fernando Stefani, acerca de la evolución presupuestaria y la brecha tecnológica.

González Flecha remarcó la importancia de generar “un amplio debate entre los distintos actores involucrados, para lograr un plan estratégico para la ciencia básica” y realizó un llamado de atención en torno a los desequilibrios regionales a nivel nacional y la necesidad de más políticas de género en el sector de ciencia y tecnología.

El siguiente orador fue Mario Mariscotti, presidente de THASA (Tomografía de Hormigón Armado), quien presentó el documento del Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI). Allí, el investigador subrayó la importancia, entre otras cuestiones, de “asumir el desafío de competir internacionalmente y de resolver problemas nacionales sobre la base de capacidades tecnológicas propias”.

En este sentido, consideró necesario dar un salto cualitativo en inversión I+D, hasta alcanzar una composición semejante a la de los países desarrollados, y poder alcanzar el uno por ciento del PBI, siendo, de ese monto, al menos un 40 por ciento proveniente de la inversión privada.

La primera parte del evento cerró con la ponencia de Mario Albornoz, coordinador de la Red Iberoamericana de indicadores en Ciencia y Tecnología, quien presentó un informe sobre la inversión en esta área en el país y en la región.

El investigador señaló que, si bien en Argentina la inversión en I+D pasó de 0,39 por ciento en 2002 al 0,55 en 2017, nunca superó el 0,6 por ciento, al tiempo que explicó que, el único país de la región que superó el 1 por ciento de su PBI en el área de Ciencia y tecnología fue Brasil. Como cierre, Albornoz mostró que si bien Argentina tiene una gran cantidad de investigadores en relación a la población económicamente activa, tiene también los sueldos más bajos de la región.

Un área, tres visiones

La segunda parte del evento tuvo como protagonistas a los referentes de Ciencia y Tecnología de las principales fuerzas políticas. La primera en hablar fue Erica Hynes, representante de Consenso Federal y ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva en la provincia de Santa Fe. En su ponencia, Hynes alertó que el sistema científico argentino “es una joya heredada, valiosa por lo material pero más por lo simbólico”.

“La gestión de Cambiemos estuvo atravesada por el ajuste y la subejecución de presupuesto. Nuestra propuesta implica tener una hoja de ruta: encontrar un encuadre general de la política científica y definir cuál es la fuerza de la ciencia argentina y sus posibilidades”, analizó Hynes, quien también es doctora en Química.

Para la ministra de Ciencia y Tecnología de Santa Fe, asimismo, resulta esencial tanto definir temas estratégicos –“mejorar la capacidad del Estado para encontrar los problemas que son nudos tecnológicos, económicos y sociales para el desarrollo del país”-, como mejorar la articulación en el sistema científico y las universidades.

“Debemos debatir sobre qué temas van a investigar las universidades públicas, porque estas deben tener sus agendas propias de Ciencia y Tecnología, más allá del CONICET”, resaltó la funcionaria.

La segunda disertación estuvo a cargo de Fernando Peirano, economista y representante del espacio Frente de Todos, quien, al analizar los últimos años, aseguró que hubo una crisis “presupuestaria, institucional y simbólica en torno al espacio de Ciencia y Tecnología, desde el desfinanciamiento y el ajuste en el sector hasta bajarle la categoría al área de Ministerio a Secretaría”.

Para Peirano, quien fue subsecretario de Políticas en el ex MINCyT entre 2011 y 2015, la sociedad respondió ante estas crisis con un “fuerte apoyo a la comunidad científica y con un mensaje claro: más ciencia y tecnología es más futuro”.

El economista también resaltó que uno de los objetivos, de cara al futuro, es articular la agenda de la Ciencia y la tecnología con otras agendas sociales y políticas del país, al tiempo que ponderó la importancia de que las otras carteras –Salud, Transporte, Educación, Energía- tengan su propio programa I+D.

El cierre estuvo a cargo de Jorge Aguado, actual secretario de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación, quien representó al espacio Juntos por el Cambio y disertó, en su ponencia, sobre los distintos trabajos realizados en los últimos cuatro años.

“A los ejes de desarrollo institucional y la focalización debemos agregarle dos ejes, el de la vinculación y transferencia, por un lado, y el de normas y procedimiento, por el otro”, remarcó Aguado, quien también aseguró que, para que se pueda promover la articulación entre ciencia y tecnología y la producción deben darse ciertas condiciones. “Necesitamos políticas que generan el crecimiento de Argentina a nivel estructural, no sólo desde el punto de vista de la competitividad estructural sino, también, de una política de inserción inteligente en el mundo”.

El actual funcionario señaló también iniciativas estratégicas, como procedimientos para desafíos nacionales y proyectos estratégicos. “Queremos generar un proceso cuatrianual de definición de prioridades y proyectos, y poder lograr llegar a una inversión por ministerio entre 0,3 y 1 por ciento de su presupuesto en I+D+I”, remarcó, a la vez que ponderó la creación de una Agencia Nacional de Vinculación Tecnológica, con un laboratorio de innovación sectoriales  y la creación de una Agencia de Tecnologías emergentes.

 

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